Toménlo con Fe para sus vidas.

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Toménlo con Fe para sus vidas.

Mensaje por Amiga el Mar Jun 09, 2009 4:43 am

Quise en este día compartir estos versículos con ustedes porque sé que serán de mucha bendición a sus vidas como lo son a la mia. Las Promesas del Señor son Eternas y son para todos Sus Amados Hijos.

Job 5:19 En seis tribulaciones te librará,
Y en la séptima no te tocará el mal.
5:20 En el hambre te salvará de la muerte,
Y del poder de la espada en la guerra.
5:21 Del azote de la lengua serás encubierto;
No temerás la destrucción cuando viniere.
5:22 De la destrucción y del hambre te reirás,
Y no temerás de las fieras del campo;
5:23 Pues aun con las piedras del campo tendrás tu pacto,
Y las fieras del campo estarán en paz contigo.
5:24 Sabrás que hay paz en tu tienda;
Visitarás tu morada, y nada te faltará.
5:25 Asimismo echarás de ver que tu descendencia es mucha,
Y tu prole como la hierba de la tierra.
5:26 Vendrás en la vejez a la sepultura,
Como la gavilla de trigo que se recoge a su tiempo.
5:27 He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así;
Oyelo, y conócelo tú para tu provecho.


Muchas bendiciones y que la Paz y el Gozo del Espíritu Santo reine por siempre en sus vidas y en las de los que los rodean.
Amén

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Re: Toménlo con Fe para sus vidas.

Mensaje por Susy el Mar Jun 09, 2009 6:54 am

Hermosas promesas!!!!!!Gracias a Dios por usarte 'Amiga'

Susy

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Re: Toménlo con Fe para sus vidas.

Mensaje por Susy el Mar Jun 09, 2009 6:56 am

Recibí este email de ru-ica y voy a compartirlo con todos ustedes para la Gloria de Dios!

¿De dónde vendrá mi socorro?


Alzaré mis ojos a los montes ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene
de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. Salmo 121: 1,2


Además de la belleza, la majestuosidad, y la sensación de solidez, firmeza y
seguridad que ofrecen las montañas y las colinas, ¿qué más ofrecían los
montes .cuando David escribió el Salmo 121? En esa época, la tierra de
Israel estaba invadida por prácticas de los gentiles que la rodeaban.


Gran parte de su religión se practicaba en las cumbres de las colinas.
Establecían santuarios, plantaban árboles y el pueblo era atraído a los
montes para adorar a los ídolos.
Creían que el culto a los ídolos mejoraría la fertilidad de la tierra, que
los haría sentirse bien y los protegería del mal.


Había panaceas, protecciones, hechizos y encantamientos contra todos los
peligros del camino. Si las personas temían al calor del sol, allí, en las
montañas, estaban los sacerdotes que los protegerían del calor del sol. Si
tenían temor a las influencias, consideradas temibles, de la luz de la luna,
allí estaban las sacerdotisas de la luna, quienes vendían amuletos. Si
alguien estaba acosado por los demonios, era invitado a subir al santuario
en las colinas para aprender las fórmulas mágicas que los protegerían de
todo daño.



El salmista pregunta ante tanta oferta tentadora de las montañas: ¿De dónde
vendrá mi socorro, mi ayuda? ¿De Baal? ¿De Asera? ¿De los sacerdotes del
sol? ¿De la sacerdotisa de la luna? El salmista responde con un rotundo
«No». De allí no puede venir ninguna ayuda. A pesar de toda la majestad y la
belleza de la callada fortaleza de las montañas, de allí no puede venir
ninguna ayuda. Una mirada a las montañas para buscar ayuda termina en chasco
y desilusión: «Ciertamente son un engaño las colinas y una mentira el
estruendo sobre las montañas.(Jeremias:3:23).



Incluso en nuestros días, cuando nos encontramos angustiados por los
problemas y situaciones difíciles de la vida, cuando atravesamos el valle de
sombra de muerte y buscamos socorro, algunos discípulos del Señor Jesucristo
levantan su mirada hacia las montañas y aparecen los ofrecimientos de ayuda,
instantáneos y numerosos.



¿Hay solución para nuestros problemas en las montañas? ¡No! La ayuda
proviene solamente del Señor, del Creador del cielo, de la tierra y de las
montañas. Fuera de él todo es falsa seguridad, ilusión y engaño. Rechacemos
la adoración de la naturaleza. No aceptemos una religión de estrellas y de
las flores, que quiere enlazar nuestra alma con las montañas. Dirijamos hoy
nuestra mirada hacia Aquel que creó el cielo y la tierra.


La ayuda proviene del Creador, no de la creación.


Dios te bendiga;

Susy

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Re: Toménlo con Fe para sus vidas.

Mensaje por Gladys el Jue Jun 11, 2009 8:16 am

Amèn mi hna Susy, solamente de allì provino mi Socorro, El es el ùnico que tiene oidos para escuchar y ojos para ver la tristeza y la alegrìa de sus hijos que imploran con fè y esperanza, gracias Padre por tu infinito amor y Misericordia.

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Re: Toménlo con Fe para sus vidas.

Mensaje por Susy el Sáb Jun 27, 2009 12:37 am

Enviado por Sarah:

¿Cómo estás? Mira lo que dice Sal. 83:18.
“Y conozcan que tu nombre es Jehová; tú solo Altísimo sobre toda la tierra.”

Cuando el médico le dio la noticia de que su hijito estaba condenado a muerte, la primera reacción de Alberto fue rebelarse. Pero, ¿rebelarse contra quién? ¿Contra la ciencia, que no podía hacer nada para curar la leucemia que estaba acabando con la corta existencia de su único hijo? ¿Contra él mismo y contra la esposa, que no se dieron cuenta de los primeros síntomas de la enfermedad fatal? ¿O contra Dios? No, contra Dios no podría rebelarse porque él no creía en la existencia de un Ser supremo. Su corazón y su mente estaban llenos de ideas existencialistas y sentimientos de superioridad sobre la esposa, que "era capaz de creer en una idea tan anticuada como la idea de Dios".

¿Alguna vez te sentiste insignificante e impotente ante circunstancias adversas? ¿Qué haces tú cuando todos los recursos humanos fallan? ¿A dónde vas cuando la ciencia, la tecnología y hasta el racionalismo humanista gritan: Imposible?

Si tú pasaste por un momento así, tal vez entiendas cómo se sentía Alberto. Los días iban pasando. Lentos, agonizantes, implacables y crueles. El tiempo, que la mayoría de las veces simboliza esperanza, era para Alberto el proceso doloroso de ver a su querido hijo apagándose como vela cuya cera se está acabando. La fe de la esposa, y la confianza que ella depositaba en Dios, en medio del dolor, eran ofensivas para el marido incrédulo.

Un día gris del mes de octubre Alberto vio los ojitos tristes del hijo amado, como diciendo adiós. Alberto no aguantó más y cayó arrodillado, a los pies de la cama por primera vez. Clamó por la misericordia de Dios, en cuya existencia nunca había creído. ¡El milagro sucedió! Ningún médico fue capaz de explicar la recuperación del muchacho, ni la cura posterior. Hoy, Alberto alaba el nombre de Dios al lado de su esposa y su hijo.

Las cosas con Dios son así. Su existencia y poder no dependen de que tú creas o no creas. Dios está por encima de los prejuicios, de las dudas o de la incredulidad de la criatura. Él es Dios. Si las personas creen, muy bien. Si no creen, un día conocerán "que tu nombre es Jehová; tú solo Altísimo sobre toda la tierra'.

Alejandro Bullón

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Re: Toménlo con Fe para sus vidas.

Mensaje por Amiga el Sáb Jun 27, 2009 8:29 pm

¿Qué podemos agregar ante tal Testimonio?. Dios muestra una vez más Su Poder, aún sobre aquellos que niegan de Su Existencia. Que Bueno es el Señor. Gracias Padre!!!!

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Re: Toménlo con Fe para sus vidas.

Mensaje por Susy el Miér Jul 08, 2009 2:43 am

Enviado por Sarah Smordoni:

SALVADOS DE LA TEMPESTAD
El les dijo: "Por qué teméis, hombres de poca fe?" Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. Y los hombres se maravillaron, diciendo "¿Qué hombre es este, que aun los vientos y el mar le obedecen?"
Mateo 8:26,27

Las olas estaban a punto de volcar la embarcación. La tempestad azotaba sin misericordia aquella barca y aquellos hombres. Bajo un firmamento negro, cruzado de rayos amenazadores, sentían que en cualquier momento perecerían, en medio de la vorágine del mar embravecido.
En la misma barca estaba Jesús, quien, agotado por las intensas actividades de la jornada, dormía profundamente. Al principio, los discípulos, ocupados como estaban en la lucha por mantener a flote la barca ante los embates del mar, no se acordaron de que con ellos viajaba el Hijo de Dios. Sin embargo, cuando todo parecía perdido, cuando la barca ya no podía resistir más, cuando parecía que el mar profundo se los tragaría en cualquier momento, los discípulos se acordaron de Jesús. Con el terror de la muerte reflejado en el rostro y en el tono de la voz, despertaron al Maestro y le dijeron: «¡Señor, sálvanos, que perecemos!» El Hijo de Dios despertó, reprendió brevemente a sus discípulos por su falta de fe, y ordenó callar y enmudecer a la terrible tempestad. De inmediato, las aguas turbulentas se tranquilizaron. Una suave brisa rizó las serenas aguas del lago. Las estrellas festejaron el milagro de Dios. Los discípulos respiraron aliviados y dijeron asombrados: «¿Qué hombre es este, que aun los vientos y el mar le obedecen?»
Cuando el médico nos da el diagnóstico que nos confirma una terrible enfermedad de un ser querido, cuando el banco nos urge a pagar y nos amenaza con el embargo de la casa, sentimos como si nos atacara una terrible tempestad. El temor atenaza nuestro espíritu y flaqueamos. Con frecuencia, cegados por el temor, perdemos la perspectiva y olvidamos que junto a nosotros está Dios.
La angustia que nos invade es consecuencia de nuestra poca confianza en Jesús. Está junto a nosotros el que es capaz de dominar vientos y mares y calmar cualquier tipo de tempestad que ataque nuestra vida. Ahí está nuestro Salvador, esperando nuestras oraciones para cumplir las promesas que nos ha hecho.
Recuerda que no hay mar embravecido que Jesús no pueda serenar. No existe problema, por difícil que sea, que Jesús no pueda resolver, ni montaña que no pueda hacer desaparecer, ni tinieblas que no pueda disipar. Cuando sientas que las dificultades de la vida te ahogan, ten confianza en Jesús. No te dejará perecer.





LOS QUE ESPERAN A JEHOVA, TENDRAN NUEVAS FUERZAS; LEVANTARAN ALAS COMO LAS AGUILAS, CORRERAN Y NO SE CANSARAN, CAMINARAN Y NO SE FATIGARAN"

Susy

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Re: Toménlo con Fe para sus vidas.

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